"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”

 

Kenneth y Cristina son los protagonistas de hoy y protagonistas de su propia vida.

Es posible que al verlos, al escucharlos, al mirarlos,..te entre un pequeño pellizco en el corazón advirtiéndote que lo que estás presenciando es real. Tan real como cuando se conocieron. Tan real como lo que sintieron desde el mismo instante que sus caminos se cruzaron para jamás separarse. Son de esas parejas que llenan, que enamoran y quieres formar parte de sus momentos. Te dan tanto que tú quieres darles más. Una cadena que jamás acaba.

Por eso, no dudé ni un momento en darles el "sí quiero" cuando me explicaron lo maravilloso que sería su día.

Cada uno de los objetos que aparecen allí son fruto de sus propias manos. "Rebe, nosotros queremos una boda íntima, nuestra boda, una boda especial y única". Y como no podía ser menos, los creí.

¿Dos personas pueden hacer que su boda sea auténtica y única?. Por supuesto, ellos lo lograron. Decoraron los rincones de la ceremonia y celebración, que se hizo en el Hotel Antiga de Calafell (Tarragona), cada uno de los rincones de ese maravilloso lugar tenía su porqué y una delicadeza atroz.  Un máximo de 50 invitados y sobretodo y lo mejor de todo... ¡Mucho amor!.

De mi mano, como siempre, Fénix Visual como videografo.

¡Muchas gracias por haberme hecho partícipe de un día tan especial y por haber hecho que mis lágrimas y sonrisas también asistieran a la boda!.

Quereros como siempre que es mucho,

 

 

 

Rebecca Escabrós